Mar 28

Si transitabas alrededor de las 8:00 de la noche cerca de Parres Arias digamos, por ahí por el Auditorio Telmex, te preguntarías que era todo ese movimiento de personas, que parecía entre un congreso de ejecutivos, de rebeldes que encontraron una causa, de familias y de madres que no iban cuidando a sus hijos, sino, sus hijos cuidandolas a ellas, de geeks y también niños y gente mas joven portando casacas de fut-bol con motivos verdes y blancos.

Y así pues después de casi 20 años y de una cancelación en el estadio 3 de marzo, el 27 de este mes que termina Guadalajara acogía de nueva cuenta a Rod Stewart quien saldría a tocar alrededor del cuarto para las 9:00, sus años y su delgada figura tenían de pie sobre el escenario el símbolo de su equipo de fut-bol los Celtics dándole por lo menos esa noche, buena suerte.

A su costado derecho una virtuosa violinista y una saxofonista muy al estilo Robert Palmer, solo que ellas si tocaban, del otro lado tres coristas que condimentaron el soul del chico de Highgate. Atrás de él los músicos cobijaban y daban un aire de circo que logro una excelente comunión con los asistentes.

El show se dividió en dos tandas con un intermedio de 10 minutos desfilaron por el escenario todos los grandes éxitos de Rod Stewart acompañados visualmente de una pantalla que proyectaba gráficos nada pretenciosos y con la única finalidad de darle un fondo divertido y dinámico al show.

Después de dos horas de: risas, intermedio, balones volando por el auditorio Telmex, fotografías de Rod Stewart vistiendo falda, de demostración coral.

Me di cuenta que aquel tipo, no cambio su show a blues como lo hizo Bob, no retumbo la ciudad como lo hizo Maiden, y seguro tampoco cambio al mundo, ni invento la cura contra el sida, pero sin embargo si hizo hazaña de transportar a toda la gente que asistió a que durante dos horas se sintieran… por siempre jóvenes.